La columna vertebral es una verdadera obra maestra de la biología humana, sin embargo, como todas las partes del cuerpo, presenta zonas vulnerables, siendo la propensa a sufrir fracturas la apófisis odontoides, la cual es una pequeña proyección ósea esencial para la movilidad del cuello; y cuando su integridad se ha perdido, estaríamos ante una fractura de odontoides, que se trata de una lesión cervical grave, que requiere de la atención de un médico especialista que pueda proporcionar un diagnóstico y tratamiento precisos.
¿Qué es la apófisis odontoides y la fractura de odontoides?
La zona de la columna cervical alta está conformada por las dos primeras vértebras, que son el atlas (C1) y el axis (C2). En el caso de la apófisis odontoides, que también se conoce como dens, es una proyección ósea vertical con forma de diente, y sobresale hacia arriba desde el cuerpo del axis (C2) y encaja perfectamente dentro del anillo del atlas (C1).
Esta pequeña articulación actúa como un pivote central, y es la responsable del 50% de la rotación lateral de la cabeza, es decir, es la que nos permite hacer el gesto al querer decir que «no».
La fractura de odontoides ocurre cuando esta articulación saliente ósea se quiebra debido a un trauma; y dependiendo de la localización de la fractura, la lesión puede ser:
- Tipo I. Fractura en la punta superior de la apófisis. Es poco frecuente y suele ser estable.
- Tipo II. Fractura en la base de la odontoides, donde se une al cuerpo del axis. Es el tipo más común y con el mayor riesgo de no consolidación debido al flujo sanguíneo limitado en esa área.
- Tipo III. La línea de fractura se extiende hacia el cuerpo de la vértebra C2. Su consolidación suele ser mejor que la del tipo II, porque cuenta con una mayor superficie ósea con buen flujo sanguíneo.
¿Por qué ocurre este tipo de lesión?
Las causas de esta fractura varían; y de acuerdo con algunos especialistas, esta variación depende de la edad del paciente, clasificándose en dos perfiles demográficos con características muy específicas.
- Traumatismos de alta energía en adultos jóvenes. En este grupo, la fractura ocurre ante la combinación de una hiperextensión o hiperflexión violenta del cuello con fuerzas de cizallamiento; un mecanismo que suele estar asociado a accidentes automovilísticos o de motocicleta, caídas desde gran altura o impactos deportivos graves.
- Caídas de baja energía en adultos mayores. El grupo de la tercera edad, que se caracteriza por presentar condiciones como osteopenia, osteoporosis o rigidez por artrosis cervical, lo que hace que la estructura ósea sea más frágil y, por ende, los huesos se pueden romper con facilidad ante traumatismos mínimos. Por esta razón, un adulto mayor puede sufrir este tipo de fractura con una caída desde su propia altura; por ejemplo, tropezar mientras camina dentro del hogar y, al caer, se puede golpear la frente o barbilla. Esta presión por el golpe puede generar la fuerza suficiente para fracturar la odontoides.
Síntomas y diagnóstico
Síntomas
- Dolor cervical severo e inmediato. Este dolor se localiza en la parte alta del cuello y la base del cráneo. Además, empeora al intentar mover la cabeza. Es frecuente ver al paciente sujetar su cabeza manualmente para tener una ligera sensación de alivio del dolor al evitar su movimiento.
- Rigidez y espasmos. Estos suelen ser a nivel muscular en el área cervical, y son de gran intensidad.
- Disfagia. La disfagia es cuando la persona presenta dificultad o dolor para tragar, y en el caso de la fractura por odontoides ocurre por hematoma en la garganta.
- Déficit neurológico. En algunos casos, el paciente puede presentar la sensación de hormigueo, entumecimiento o debilidad en brazos y piernas. Esto está asociado a la presencia de compresión medular.
Diagnóstico
- Tomografía computarizada (TC). Es considerado uno de los principales estudios a realizar. Esta imagen permite confirmar la fractura, el tipo de trazo y el grado de desplazamiento óseo.
- Radiografía cervical (incluyendo vista transoral). Esta suele ser la primera imagen que solicita el médico tratante y que permite detectar la lesión.
- Resonancia magnética (RM). Es una imagen muy detallada que permite evaluar daños en ligamentos, discos o la médula espinal.
Posibles tratamientos: ¿Conservador o Quirúrgico?
El objetivo del tratamiento es restaurar la estabilidad de la columna cervical y prevenir secuelas neurológicas. El especialista seleccionará el procedimiento en función del tipo de fractura, el grado de desplazamiento, la edad y el estado de salud general del paciente.
Tratamiento conservador (No quirúrgico)
Aplica para fracturas estables, como la tipo I y tipo III no desplazadas, o en pacientes de la tercera edad en quienes existe un riesgo anestésico o quirúrgico que supera los beneficios.
- Inmovilización rígida. Consiste en el uso de un collarín cervical rígido tipo Miami J o Philadelphia de forma continua durante un período de 8 a 12 semanas.
- Chaleco Halo-Vest. En este método se emplea una corona metálica fijada al hueso del cráneo mediante pernos, unida por barras de tracción a un chaleco rígido en el tórax. Aunque logra una inmovilización estricta, su uso ha disminuido en adultos mayores debido a algunas complicaciones asociadas, como infección en pernos, rigidez y malestar general.
Tratamiento quirúrgico
Es el que aplica en fracturas tipo II con desplazamiento mayor a 5 mm, inestabilidad ligamentosa, ante el fracaso del tratamiento conservador o déficit neurológico progresivo.
- Fijación anterior con tornillo de odontoides. Es una técnica de mínima invasión en la cual el médico introduce un tornillo de canulado desde la parte anterior del cuello a través del cuerpo de C2 hasta la punta de la odontoides. De esta manera logra preservar casi la totalidad de la movilidad rotacional del cuello.
- Artrodesis o fusión posterior C1-C2. Esta opción quirúrgica se aplica cuando la anatomía no permite la fijación directa o los ligamentos están gravemente dañados; y se realiza una fusión posterior fijando C1 y C2 con tornillos y barras, reforzada con injerto óseo. Vale destacar que, aunque aporta una estabilidad inmediata alta, el paciente sacrifica aproximadamente el 50% de la rotación del cuello.
Cuidados en casa durante el proceso de recuperación
La recuperación de una fractura de odontoides es un proceso gradual, que requiere compromiso por parte del paciente y su red de apoyo durante un tiempo.
Manejo estricto de la inmovilización
- Uso continuo del collarín o halo-vest. No debe ser retirado o aflojado sin indicación médica explícita. Es relevante el mantener el cuello en posición neutra en todo momento.
- Higiene segura. El reemplazo de almohadillas del collarín se debe realizar entre dos personas, con el paciente boca arriba y sin mover la cabeza, para evitar llagas por la presión.
Adaptación del entorno y prevención de caídas
- Eliminar riesgos. Deben ser retiradas las alfombras de la vivienda, despejar cables e iluminar bien los pasos para evitar tropiezos o caídas.
- Higiene postural. Se recomienda el uso de sillas firmes con apoyabrazos. Llevar los objetos a la altura de los ojos en lugar de doblar el cuello. Totalmente prohibido conducir.
Vigilancia de signos de alarma
Acudir a urgencias inmediatamente ante alguno de estos síntomas
- Pérdida de fuerza o sensación de hormigueo en brazos o piernas.
- Dificultad para respirar o tragar.
- Fuga de líquido o infección en las zonas de fijación para quienes usan el halo-vest o tienen alguna herida quirúrgica.
Alimentación y rehabilitación
- Nutrición. Se recomienda una dieta rica en calcio, vitamina D y proteínas para favorecer la consolidación ósea.
- Fisioterapia. Esta terapia se debe iniciar solo con autorización del especialista y confirmación por tomografía de la unión ósea. Nunca forzar la movilidad cervical de forma prematura.
La fractura de odontoides es una condición seria que exige un diagnóstico oportuno para ampliar las posibilidades de recuperar el mayor porcentaje de movilidad del cuello. Asimismo, debe recibir un seguimiento estrecho por un traumatólogo o un neurocirujano. Con la estrategia terapéutica adecuada y el riguroso cumplimiento de los cuidados postratamiento, la mayoría de los pacientes logran recuperar la estabilidad cervical y retomar sus actividades cotidianas de manera segura.
Fuentes:
- Hernández, M. y Carrasco, R. (2022). Fractura de apófisis odontoides en adolescentes. Revista Ecuatoriana De Ortopedia Y Traumatología, 11(Fascículo 2), 30-33. Disponible en: https://revistacientificaseot.com/index.php/revseot/article/view/193
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- Ponce, F., Maidana, M., Franco, D., Rutke, A y Gerometta, R. (2024). Fracturas odontoides: factores que intervienen en la decisión de una terapéutica eficaz. Artículo en línea. Revista De Investigación Científica Y Tecnológica, 6(2), 75-83. Disponible en: https://revista.serrana.edu.py/rict/article/view/194
