El envejecimiento es una etapa normal de la vida, y con ella pueden aparecer algunas enfermedades musculoesqueléticas que pueden llegar a afectar la movilidad y autonomía. Una de las condiciones más frecuentes en personas de 50 a 60 años es la escoliosis degenerativa del adulto; también se conoce como escoliosis de Novo, y proviene del desgaste natural de la columna vertebral con el avance del tiempo.
A pesar de ser una condición “normal” para el adulto mayor, existen opciones que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente.
¿Qué es la escoliosis degenerativa?
La escoliosis degenerativa se conoce como la curvatura lateral de la columna vertebral superior a los 10 grados, de acuerdo con la medida a través del ángulo de Cobb en una radiografía. Esta condición aparece en personas mayores de 50 años, sin antecedentes previos de deformidad en la espalda.
Suele ser detectada, principalmente, en la región lumbar, que es la zona baja de la espalda, aunque en algunos casos se puede extender hacia la zona toracolumbar. En la medida en la cual los discos intervertebrales y las articulaciones facetarias (estructuras que conectan las vértebras) presenten desgaste desproporcionado o asimétrico, la columna perderá su alineación vertical natural, y podría comenzar a inclinarse o rotar sobre su propio eje.
Factores de riesgo en la tercera edad
Esta condición se puede presentar como consecuencia de diferentes factores; sin embargo, todos están relacionados con el proceso natural de degeneración espinal.
- Deshidratación y colapso discal. Con el avance de la edad, los discos intervertebrales pierden agua y elasticidad. Si un disco se desgasta más de un lado que del otro, provoca un colapso asimétrico que inclina las vértebras.
- Artrosis de articulaciones facetarias. El desgaste del cartílago en estas pequeñas articulaciones causa inestabilidad vertebral, lo que a su vez favorece el deslizamiento lateral de un segmento óseo sobre otro.
- Osteoporosis. Consiste en la disminución de la densidad mineral ósea, lo que debilita el cuerpo vertebral y hace que las vértebras sean susceptibles a microfracturas o colapsos por compresión que acentúan la curvatura.
- Debilidad de la musculatura estabilizadora. La sarcopenia, que es pérdida de masa muscular originada por el avance de la edad, reduce la capacidad del corsé natural del tronco para mantener la columna erguida.
¿Cuáles son los síntomas?
La escoliosis degenerativa suele ser asintomática durante sus fases iniciales o puede ocasionar algunas molestias leves, que pueden ser atribuidas al agotamiento. No obstante, a medida que la curvatura progresa o genera estrechamiento de las vías nerviosas, los síntomas se intensifican, siendo los más frecuentes los siguientes:
- Lumbago o dolor lumbar crónico. Dolor intenso en la parte baja de la espalda que se agrava al permanecer de pie o caminar durante períodos prolongados, y que mejora al sentarse o reclinarse.
- Radiculopatía o ciática. Se trata de la compresión de las raíces nerviosas a medida que los espacios entre las vértebras se reducen. Esta condición provoca dolor punzante, adormecimiento, hormigueo o debilidad que se irradia hacia las nalgas, muslos o piernas.
- Claudicación neurógena. Se caracteriza por la sensación de pesadez o debilidad en ambas piernas tras caminar distancias cortas, lo que obliga a la persona a detenerse e inclinarse hacia adelante para aliviar la presión sobre el canal medular.
- Alteraciones posturales visibles. Algunas de las más comunes son la asimetría evidente en la cintura, altura desigual de las caderas o la sensación de que el cuerpo se inclina hacia un lado o hacia adelante (camptocormia).
- Pérdida de estatura. Debido al colapso discal y la curvatura ósea, la persona puede presentar una reducción progresiva de varios centímetros en la altura.
¿Cómo el médico realiza el diagnóstico?
Para obtener el diagnóstico, el especialista en traumatología o neurocirugía debe evaluar la historia clínica y solicitar algunos estudios de imagen.
- Radiografías panorámicas de columna (Tele-radiografía). Estas muestran la columna completa en bipedestación (de pie), de esta manera, es posible medir el ángulo de la curva y evaluar el equilibrio sagital y coronal del cuerpo.
- Resonancia Magnética (RM). Este estudio permite visualizar los tejidos blandos, evaluar el estado de los discos intervertebrales y comprobar si existe estrechamiento (estenosis) del canal lumbar o compresión de raíces nerviosas.
- Tomografía Computarizada (TAC). Proporciona un mapa detallado de las estructuras óseas y la calidad del hueso; es un estudio de gran utilidad para planificar intervenciones quirúrgicas, en caso de ser necesario.
Tratamientos disponibles
La prioridad de cualquier tratamiento que el especialista considere aplicar al paciente no es necesariamente para eliminar la desviación de la columna a toda costa, sino reducir el dolor, restaurar la función y mejorar la calidad de vida del paciente.
Tratamiento conservador – Primera línea
La primera opción siempre será no quirúrgica, excepto en casos severos con déficit neurológico progresivo. El tratamiento puede incluir:
- Fisioterapia y ejercicio adaptado. Actividades físicas enfocadas en el fortalecimiento de la musculatura del core, es decir, abdominales, extensores de la espalda y glúteos; también se debe manejar la reeducación postural y los ejercicios de flexibilización.
- Manejo farmacológico. El especialista puede indicar analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o neuromoduladores para el dolor neuropático. Vale destacar que estos medicamentos siempre deben ser suministrados bajo estricta supervisión médica para evitar efectos secundarios gastrointestinales o renales en adultos mayores.
- Infiltraciones o bloqueos facetarios. Consiste en la aplicación de inyecciones epidurales de corticoides y anestésicos locales para reducir la inflamación articular o nerviosa en episodios de dolor agudo.
- Uso puntual de órtesis (fajas lumbares). Estos elementos son recomendados solo para momentos específicos de esfuerzo o crisis de dolor. Es importante evitar el uso prolongado de estos, para no atrofiar la musculatura.
Tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico se reserva para casos en los que el tratamiento conservador falla luego de varios meses de aplicación, o ante un deterioro neurológico significativo que se puede manifestar con síntomas como la pérdida de fuerza manifiesta en las piernas o disfunción de esfínteres.
Las técnicas varían, desde procedimientos de descompresión mínimamente invasiva que permitirán la liberación de los nervios atrapados, hasta fusión espinal con instrumentación, que consiste en la fijación de las vértebras con tornillos y barras, para estabilizar la deformidad. Es importante destacar que en pacientes de edad avanzada, la decisión quirúrgica requiere una evaluación médica exhaustiva de los riesgos anestésicos y la calidad ósea previa.
Recomendaciones para convivir con esta condición
Quienes presentan esta condición pueden seguir llevando una vida activa y plena; solo deben hacer algunos ajustes a su entorno y mantener hábitos saludables, como los que se muestran a continuación:
- Practicar ejercicios de bajo impacto. Se trata de aquellas actividades como la natación, la hidroterapia, el taichí o las caminatas en terrenos llanos. Son actividades físicas que favorecen la movilidad sin sobrecargar las articulaciones.
- Mantener un peso corporal adecuado. Es esencial reducir la carga ponderal para disminuir la tensión mecánica que soporta la columna lumbar.
- Cuidar la higiene postural. Consiste en tener algunos cuidados en su rutina diaria, como evitar levantar objetos pesados, doblar las rodillas al agacharse y utilizar sillas con soporte lumbar adecuado.
- Acondicionar el hogar. Es recomendable mantener pasillos despejados, instalar barras de apoyo en el baño y usar calzado ergonómico con buena amortiguación para prevenir caídas.
La escoliosis degenerativa del adulto es una condición compleja pero tratable. Un diagnóstico oportuno realizado por un especialista y seguir un plan terapéutico multidisciplinar le permitirán controlar los síntomas eficazmente y conservar la independencia en la tercera edad.
Fuentes:
- García, C., Obil, C., Zárate, B., Rosales, L., Alpizar, A. y Reyes, A. (2015). Escoliosis degenerativa del adulto. Artículo en línea. Acta ortop. mex vol.29 no.2 Ciudad de México mar./abr. 2015. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2306-41022015000200012
- Huaraca, M. y Mejía, A. (2026). Tratamiento fisioterapéutico para adultos mayores con escoliosis degenerativa. Trabajo de Grado. Universidad Nacional de Chimborazo – Ecuador. Disponible en: http://dspace.unach.edu.ec/handle/51000/16963
- Instituto de cirugía avanzada de columna. (s/f). Qué es la escoliosis degenerativa en adultos y cuándo tratarla. Artículo en línea. Disponible en: https://columna.com/que-es-la-escoliosis-degenerativa-en-adultos-y-cuando-tratarla/
